Carta Magna, su emblema.

Palabras de José Antonio Primo de Rivera, jefe de Falange Española de las J.O.N.S

"La noticia de que José Antonio Primo de Rivera, jefe de Falange Española de las J.O.N.S., se disponía a acudir a cierto congreso internacional fascista que está celebrándose en Montreaux es totalmente falsa. El jefe de Falange fue requerido para asistir; pero rehusó terminantemente la invitación, por entender que el genuino carácter nacional del Movimiento que acaudilla repugna incluso la apariencia de una dirección internacional. Por otra parte Falange Española de las J.O.N.S. no es un movimiento fascista; tiene con el fascismo algunas coincidencias en puntos esenciales de valor universal; pero va perfilándose cada día con caracteres peculiares y está segura de encontrar precisamente por ese camino sus posibilidades más fecundas".

sábado, 3 de octubre de 2009

España y el Peronismo. Maria Eva Duarte, Evita. ( 7ª parte).


Ni bien pudo hablar desde las tribunas oficiales, con una confusión notable, habló como en el patio de su corazón social y solidarista: «¡Queridos descamisados! Tenemos que evitar que haya tantos ricos y tantos pobres. Las dos cosas al mismo tiempo: ¡menos pobres y menos ricos!».

Dijo cosas de este tenor: «Recojo vuestro clamoreo apoteótico, porque en mí se ha glorificado una mujer del pueblo, la mujer popular siempre sojuzgada, siempre excluida y siempre censurada.El oscuro linaje y la pobreza ya no podrán ser barreras para nadie. Dejo parte de mi corazón en España, lo dejo para vosotros, obreros madrileños, cigarreras sevillanas, agricultores, pescadores, trabajadores de Cataluña, del país todo...!».

Día a día empeora la situación en la relación Franco-Evita. Ella hace desaires como retardar hora y media una corrida de toros en su honor o dos horas de demora para la cena oficial en Barcelona. El colmo fue cuando apareció en su plan de viajes una visita -tramada por el habilísimo Perón- a Don Juan de Borbón en Lisboa.Le dijeron a Eva que eso sería grave para Franco. Ella contestó:

- Si el gordo se enoja, que se enoje.

Eva tuvo un nacimiento mínimo, ilegítimo, y ya avanzaba con sólo 28 años hacia su muerte grande, de mito, cinco años después de aquel viaje. Moriría en aire de santificación laica y popular.No debía nada a nadie. A los 15 años se había alejado de un destino pueblerino. Llegó a Buenos Aires con una enorme valija de cartón colorado, para hacerse. Se fabricó su destino de actriz y hasta produjo su cuerpo, sus cabellos rubios, sus peinados, su expresión, su voz.

Fascina su itinerario de contradicciones: ella, la frágil, alcanzará el mayor poder que tuvo mujer alguna de su época -al decir de Agustín de Foxá, que era segundo secretario de la Embajada de Areilza, ninguna mujer la superó en mando desde los tiempos de la reina Victoria y de la emperatriz regente de China-.

En Eva Perón todo sería tenso, sacrificial, pagó con vida la voluntad de enfrentar, desafiar, sobreponerse. Su cáncer sería el resultado de ese desajuste perpetuo entre su pasión y el medio.Entre su debilidad y la acumulación de poder que se propuso.

Siempre en guerra con el mundo de la hipocresía política y de los privilegios, hizo de la oligarquía porteña un Leviatán, capaz de engendrar y simbolizar todos los males. Inicia contra las grandes señoras porteñas una batalla a golpes de trajes de Dior, de Jacques Fath y de joyas prestadas por Ricciardi.

La «guerra de los trapos» en el foyer del Colón de Buenos Aires.

Ese carisma personal -el encanto de un ser que se mueve con poder, sin lograr ocultar su íntima fragilidad- fue advertido no sólo por Franco sino también por quien sería el papa Juan XXIII, el cardenal Roncalli, que la recibió como arzobispo de Nôtre-Dame y quedó impresionado por esa apasionada persona. Le envió a Buenos Aires una esquela que Eva conservó como un relicario bajo la almohada de su lecho de muerte: «Señora, siga en su lucha por los pobres, pero sepa que cuando esa lucha se emprende de veras termina en la cruz».

Desde que llegó a Buenos Aires, decidió crearse a sí misma. Se sumergió en aquella ciudad implacable, incesante. Un Buenos Aires mítico, perverso, rico, nocturnal. Saltará de las pensiones más sórdidas al hotel Savoy y por fin al palacio presidencial, el palacio Unzué, en un alucinante periplo en el que la realidad de su poder ocupará sólo seis años: desde el triunfo electoral de Perón en 1946 hasta su juvenil muerte en 1952, cuando tenía sólo 33 años.

Sus luchas en el teatro y en el radioteatro le enseñaron la batalla atroz de aprender a usar a los hombres que la usaban. Se salvó de varar en amores mediocres. Vivió esa batalla con el resentimiento de la mujer desvalida en una sociedad machista. Se impuso con coraje hasta sobresalir creando su propia empresa radioteatral y obtuvo sus primeros contratos en el cine.

No viene al caso demorarse en sus batallas contra el machismo.Todo cambiará en su vida cuando Homero Manzi -según se afirma- la ayudó a colarse al palco del Luna Park donde se realizaba un gran festival por los damnificados del terremoto de San Juan.Era el 22 de enero de 1944 y ella, sin vacilar, usurpó el asiento al lado del coronel Perón.

El sería su gurú, su amante, su esposo, su maestro, su «Sol» como diría Eva. Su presencia, volcada puramente a la pasión del poder, le hizo olvidar la mediocridad y el acoso de la fauna masculina del Buenos Aires de sus primeros años.

Perón enuncia su tercera posición y un reformismo económico solidarista.Cree en la necesidad de un Estado autoritario, entre franquista y mussoliniano. Para él, los argentinos eran chicos temibles, inteligentes, pero traviesos y carentes de toda disciplina y seriedad. Su nacionalismo nace de la convicción de que el mundo político sigue siendo una milenaria conspiración, disimulada con buenas intenciones, manejada por los fuertes para dominar a los débiles. Se juega por España, como es sabido. Rehusa el boicot y da orden de que todos los barcos con cereal y carne busquen los puertos españoles.

Lo que para Perón era praxis y teoría política, para Eva Perón consistiría en imperativo ético obstinado e indeclinable. Desde el triunfo de 1946, basado en la indiscutible mayoría popular, Eva se sintió ungida y transformó su vida en misión. Asumió el poder -de facto, porque no tuvo ningún cargo oficial- con la furia del justo que lucha contra el Mal -incluido el mismo aparato de poder estatal tradicional en cuanto instrumento de dominación y demagogia-.

Se transforma en un Rimbaud de la política: una mística del bien en estado salvaje. Perón triunfó y gobernó y creó una doctrina.Pero Eva voló, intentó el sueño de transformar al poder en realidad de acción solidaria.

El pueblo humilde la empezó a reverenciar como a una madre Teresa con tailleurs franceses. Eva pierde todo sentido del realismo transaccional de la política.Si a 50 años de su muerte podemos preguntarnos cuál pudo ser su legado más allá del mito.

Como dijo de ella su amigo de los últimos diálogos, el padre Benítez, «le dolía el dolor del otro como propio». Le parece absurdo todo poder humano que no priorice el dolor inmediato.Aquí y ahora. Su «Fundación Eva Perón» se transforma en una enorme usina para recibir todas las señales de frustración y dolor del país. Las mecanógrafas se relevan en tres turnos de ocho horas para responder infinidad de pedidos y cartas. Se envían juguetes, zapatos, máquinas de coser, órdenes de internación, muletas, becas, dentaduras postizas, frascos de penicilina a Indonesia, mantas por el terremoto en Perú, créditos para viviendas, pensiones.

Eva trabaja 20 horas. Sólo entiende el poder como poder dar.La otra Eva, la del traje de Dior en la gala del Colón, queda sepultada por esta pasionaria desvelada, con el pelo tomado en un rodete, capaz de los discursos más entrañables de la historia política argentina.

El sentir democrático y misionario fue el centro de la intolerancia de Eva, la fuente de su intratable maniqueísmo.

A las tres de la madrugada, deshecha por horas de trajín, detiene su Packard bajo la lluvia ante un umbral y carga a toda una familia desvalida. La aloja en un «Hogar de Tránsito» -de los fundados por ella para recoger y reubicar a los indigentes- y a las seis, con el amanecer, entrará en la residencia presidencial, cuando Perón sale para la Casa Rosada.

Eva muere dándose a los otros. A los 33 años, después de una agonía dolorosa, Eva murió el 26 de julio de 1952, hace hoy medio siglo, en un Buenos Aires de lágrima y aguacero.

Se llevó con ella su secreto nodal, epicentro de su angustia.

En su último momento de conciencia prefirió ser leal a su feminidad indeclinable. Llamó a su manicura Sara Gatti y es ésta quien lo cuenta: «La Señora me dijo: Mirá Sara, es una orden, dentro de un rato van a entrar todos porque me voy a morir y después te van a llamar para prepararme. Vos me sacás este rojo chirle que tengo en las uñas y me ponés ese Queen of Diamonds transparente que te hice comprar. El de Revlon». Fueron sus últimas palabras.

Abel Posse es embajador argentino en España y autor de La pasión según Eva.

Cierra España.

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Miguel de Unamuno - Diario de Sesiones, Junio de 1932

Estas autoridades de la República han de tener la obligación de conocer el catalán. Y eso, no... Si en un tiempo hubo aquello, que indudablemente era algo más que grosero, de «hable usted en cristiano», ahora puede ser a la inversa: «¿No sabe usted catalán? Apréndalo, y si no, no intente gobernarnos aquí.»... La disciplina de partido termina siempre donde empieza la conciencia de las propias convicciones.

Luis Araquistáin,socialista publica en abril de 1934

"En España no puede producirse un fascismo del tipo italiano o alemán. No existe un ejército desmovilizado como en Italia; no existen cientos de miles de jóvenes universitarios sin futuro, ni millones de desempleados como en Alemania. No existe un Mussolini, ni tan siquiera un Hitler; no existen ambiciones imperialistas, ni sentimientos de revancha, ni problemas de expansión, ni tan siquiera la cuestión judía. ¿A partir de qué ingredientes podría obtenerse el fascismo español? No puedo imaginar la receta".

Alejandro Lerroux, Mis memorias.

“La verdad es, lo he publicado antes de ahora, que el país no recibió mal a la dictadura, ni la dictadura hizo daño material al país. Es decir, no gobernó peor que sus antecesores. Les llevó la ventaja de que impuso orden, corto la anarquía reinante, suprimió los atentados personales, metió el resuello en el cuerpo de los organizadores de huelgas y así se estuvo seis años. Nunca la simpatía personal ha colaborado tan eficazmente en formar de un gobernante como el caso de Primo de Rivera, [...]”

Alejandro Lerroux, Mis memorias.

Frente Popular (Febrero 1936 - Marzo 1939)



Calvo Sotelo, sesion del 16 de junio de 1936.

"España vive sobrecogida con esa espantosa úlcera que el señor Gil Robles describía en palabras elocuentes, con estadísticas tan compendiosas como expresivas; España, en esa atmósfera letal, revolcándose todos en las angustias de la incertidumbre, se siente caminar a la deriva, bajo las manos, o en las manos —como queráis decirlo— de unos ministros que son reos de su propia culpa, esclavos, más exactamente dicho, de su propia culpa...
Vosotros, vuestros partidos o vuestras propagandas insensatas, han provocado el 60 por 100 del problema de desorden público, y de ahí que carezcáis de autoridad. Ese problema está ahí en pie, como el 19 de febrero, es decir, agravado a través de los cuatro meses transcurridos, por las múltiples claudicaciones, fracasos y perversión del sentido de autoridad desde entonces producidos en España entera.
España no es esto. Ni esto es España. Aquí hay diputados republicanos elegidos con votos marxistas; diputados marxistas partidarios de la dictadura del proletariado, y apóstoles del comunismo libertario; y ahí y allí hay diputados con votos de gentes pertenecientes a la pequeña burguesía y a las profesiones liberales que a estas horas están arrepentidas de haberse equivocado el 16 de febrero al dar sus votos al camino de perdición por donde os lleva a todos el Frente Popular".

La memoria analfabeta es muy peligrosa

Pérez-Reverte se embala. No es que le duela España, es que le indigna su incultura, su falta de espíritu crítico. Se revuelve porque, dice, un país inculto no tiene mecanismos de defensa, y “España es un país gozosamente inculto”. Tiene el escritor en la punta de los dedos las batallas, los hombres, las tragedias que han hecho la historia para apuntalar sus argumentos.

- Mi memoria histórica tiene tres mil años, ¿sabes?, y el problema es que la memoria histórica analfabeta es muy peligrosa. Porque contemplar el conflicto del año 36 al 39 y la represión posterior como un elemento aislado, como un periodo concreto y estanco respecto al resto de nuestra historia, es un error, porque el cainismo del español sólo se entiende en un contexto muy amplio. Del año 36 al 39 y la represión posterior sólo se explican con el Cid, con los Reyes Católicos, con la conquista de América, con Cádiz... Separar eso, atribuir los males de un periodo a cuatro fascistas y dos generales es desvincular la explicación y hacerla imposible. Que un político analfabeto, sea del partido que sea, que no ha leído un libro en su vida, me hable de memoria histórica porque le contó su abuelo algo, no me vale para nada. Yo quiero a alguien culto que me diga que el 36 se explica en Asturias, y se explica en la I República, y se explica en el liberalismo y en el conservadurismo del XIX... Porque el español es históricamente un hijo de puta, ¿comprendes?.

Arturo Pérez-Reverte